Los medios monopolistas incitan permanentemente a la violencia contra los excluidos, asegura el juez Zaffaroni

Eugenio Raúl Zaffaroni, fue Ministro de la Corte Suprema Argentina de 2003 a 2014 y director del Departamento de Derecho Penal y Criminología en la Universidad de Buenos Aires. Desde 2015 es juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, además de ser vicepresidente de la Asociación Internacional de Derecho Penal

Zaffaroni habló sobre este escenario, destacando el papel de los medios y del sistema penal como un todo en la construcción de una cultura punitivista en la sociedad que, para él, representa una seria amenaza a la democracia y a la seguridad de las personas.

“Todos tenemos experiencias de condenas mediáticas, casos donde la condena viene antes del debido proceso penal. En mi país, los jueces tienen miedo de los medios. Hoy, en Argentina, hay jueces siendo perseguidos por el contenido de sus sentencias. Es la primera vez que veo que esto suceda desde que volvemos a la democracia en 1983 “, relató.

El estereotipo del criminal

Para el magistrado argentino hay hoy, en prácticamente toda la región de América Latina, un monopolio mediático responsable de la construcción de una visión única de la realidad, lo que es incompatible con la democracia y con una sociedad plural. Lo que vivimos en nuestra región, señaló, son monopolios mediáticos con un discurso único que alimenta una cultura punitivista que acaba contaminando a toda la sociedad.

“En México, los medios de comunicación hacen un discurso racista diciendo que los mexicanos son históricamente violentos. En los países del Cono Sur, los medios de comunicación dan gran énfasis al noticiario policial. Este medio monopolista está permanentemente incitando la venganza y la violencia contra una clase, la de los excluidos. El estereotipo del criminal entre nosotros es el adolescente de barrios precarios “.

Esta cultura, dijo Zaffaroni, aumenta la selectividad del sistema penal como un todo.

“Todo sistema penal es selectivo. La pena es un hecho político, una expresión de poder. El derecho penal habilita el poder punitivo, pero también limita ese poder. Nosotros ejercemos el control jurídico del ejercicio de ese poder y necesitamos esforzarnos para disminuir ese nivel de selectividad “.

Hablando de la realidad argentina, el jurista apuntó un hecho nuevo que estar agravando el nivel y la naturaleza de esa selectividad. “El gran peligro de este momento, al menos en mi país, además de esa selectividad estructural del sistema penal, es el surgimiento de una selectividad persecutoria, donde el enemigo pasa a ser el opositor político, lo que representa un síntoma totalitario. En Argentina eso es muy claro. Se habla de lawfare, pero quizás sea mejor hablar de law far (lejos del derecho) “. “Se está perdiendo todos los límites”, agregó. “Por primera vez, en 35 años de democracia, volvemos a tener presos políticos”.

“El poder financiero quiere ocupar el lugar de la política”

Para Zaffaroni, ese escenario está inserto en el marco de un nuevo poder planetario engendrado por la globalización: el poder del capital financiero que busca el máximo de rendimiento en el menor espacio de tiempo y alimenta pulsiones para tomar el lugar de la política y de los políticos.

“Este poder financiero es una pulsión de totalitarismo que quiere ocupar el lugar de la política, debilitando al Estado. El objetivo de ese poder es crear una sociedad con un 30% de incorporados y un 70% de excluidos. Entre el incluido y el excluido ya no existe ninguna relación dialéctica como había entre el explorador y el explotado. El excluido es absolutamente desechable”.

“Este sistema, dijo Zaffaroni, precisa de los medios y del sistema penal para reforzar el aparato represivo”.

La pretensión de ese poder financiero global de debilitar al Estado y ocupar el lugar de la política representa una amenaza para toda la humanidad, advirtió el magistrado.

“La humanidad sólo intenta imponer límites cuando siente miedo. La Declaración de los Derechos Humanos surgió porque el mundo quedó aterrorizado con la Segunda Guerra Mundial y el surgimiento de la bomba atómica. Estamos viviendo un momento regresivo, pero la creatividad política no surge en los períodos de bonanza. Vivimos un período de resistencia y hay que recordar que el Derecho es lucha. A lo largo de la historia, los derechos siempre han sido arrancados en la lucha”, destacó Zaffaroni que ve a América Latina con capacidad de resistir la ofensiva de ese poder financiero global:

“América Latina no se quedará callada. Ella tiene una dinámica propia. Es un mosaico formado por todos los excluidos del mundo: pueblos originarios, africanos, inmigrantes de Europa subdesarrollada. Estamos sincretizando culturas. Necesitamos convertir a Hegel boca abajo. Todas las culturas descartadas por él se están sincretizando entre nosotros. Por eso, nada de depresión. Es tiempo de resistir “.

  • La conferencia de Zaffaroni fue debatida por Maria Helena Weber, profesora titular de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), Alexandre Wunderlich, Doctor en Derecho por la PUCRS, y Domingos Savio Dresh da Silveira, Procurador Regional de la República y profesor de la Facultad de Derecho de la UFRGS.

Visibilidad, ceguera y el derecho penal

María Helena Weber utilizó “visibilidad y ceguera” como titular para hablar del papel desempeñado por los medios hoy.

“La realidad va siendo encuadrada por diferentes tipos de recorte que envuelven desde los criterios que definen las fuentes consultadas hasta el borrado de otros tipos de recorte”. Este encuadre, añadió, presenta una realidad dramatizada insidiosa que naturaliza el prejuicio, la violencia y la indignidad.

Alexandre Wunderlich destacó la premisa básica que basó el discurso de Zaffaroni: el Derecho Penal tiene la función de limitar el poder punitivo del Estado.

“Nunca conseguimos aplicar esa premisa. Pasamos la década de los 90 promulgando nuevas leyes penales y provocando una hinchazón del Derecho Penal, criminalizando todas las conductas que los medios de comunicación consolidaron en el imaginario social como pasibles de pena. Estamos viviendo la pérdida de la dignidad del Derecho Penal. La magistratura tiene que colocar el Derecho Penal en su lugar “.

En la misma línea, Domingos Savio afirmó que estamos viviendo un estado de excepción con un subproducto inesperado: en función de la necesidad de resistir a él, está juntando a las personas que estaban dispersas y ese auditorio aquí hoy es una prueba de ello.

Recordando una reflexión de Pierre Bourdieu, él comentó el papel desempeñado por la televisión hoy, observando que “es propio del estado de excepción que las palabras pierdan su sentido”. “La televisión se ha convertido en un peligro para la democracia. En vez de ser un instrumento de comunicación, ella se convirtió en árbitro de la existencia social, definiendo lo que existe y lo que no existe. Y nadie lo llama de censura”.

(Tomado y traducido de “Sul21” | Fotos de: Guillermo Santos / Sul21)

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