El machismo se expresa de diferentes maneras, también en función de clases

por Julia Goulart

El machismo no es un tema ajeno al capitalismo y –como todo en el capitalismo– si bien sus efectos en las clases privilegiadas son no menos reales y preocupantes, sí son menos urgentes.

Es por eso que no me extraña verlas asegurando “no sentirse representadas” por la lucha feminista porque -en muchos casos- ustedes son mujeres que gozan de una privilegiada o al menos cómoda situación socio-economica. Unas cuántas también gozan de cuerpos aceptados por los cánones de belleza heteronormativos (factor que colabora con la conformidad de status).

Y no las juzgo chicas, ya que, probablemente el machismo de ser educada para conseguir un buen marido, la falta de estimulación para el crecimiento personal desde pequeña, la canonización de todos tus gustos y comportamientos, o el sutil acoso de parte del gerente de la empresa sea mucho menos sensible o incómodo que el machismo que recae en una mujer (o niña, adolescente) de clase trabajadora, con paupérrimo salario, con un abuso y acoso -casi sistemáticos- donde el acosador generalmente detenta un sitial de poder, el escaso acceso a información y ayuda en temas laborales, ginecológicos, psicológicos, etc.

Tal vez no te sentís vulnerada y creés que la opresión solo la sufre “quien se deja oprimir”, porque vos pudiste trascender al estigma y la presión que ejercía tu familia sobre vos para ser madre, pero no creo que una madre soltera que gane un salario mínimo o poco más y encima no tiene quien le cuide al niño sea oprimida porque quiere.

Tal vez no te sentís representada porque “estas buena” o bien “sos linda “,  porque “sos flaca”, porque tenés una personalidad agradable que impone. Apena mucho que “debas” tener todo eso para poder creerte libre e igual.

El feminismo quiere seas libre e igual por ser vos misma.

No te representamos porque a vos no te jode que te griten en la calle, porque “son halagos, “tonterías sin importancia” o vas en auto a todos lados.

Porque duele menos el machismo cuando no te dejan pagar tu parte de la cuenta o intentan ‘sutilmente’ convencerte con regalos para llevarte a la cama, que cuando estás menstruando -en medio de una cadena de montaje- y el capataz no te deja sentarte a descansar o ir al baño a cambiarte y con un salario, como única retribución, que apenas te alcanza para sobrevivir.

No te representa ni a vos ni a tus amigos y amigas porque tus amigos son “muy heteros” y jamás van a sentir el dolor de un chico gay o una chica lesbiana insultados y amenazados. Porque a ellos no les van a romper la cabeza por besar naturalmente a su pareja en la calle.

No es de extrañar para nada que aquellos y aquellas a quienes les toco la posición más cómoda en el tablero de este jueguito perverso, sean incapaces de ver la opresión por la que también ellos pasan, y mucho más extraño sería que vieran la opresión que sufre el otro, al que encima consideran diferente. Porque -además- el lado cómodo del tablero está lleno de entretenimientos y distracciones.

Es entendible que el grupo, la clase dominante, no quiera perder su posición de poder.

Pero a vos, flaca, a vos que “NO TE SENTIS REPRESENTADA” porque tu ignorancia es parte de tu opresión, has de saber que el feminismo te abraza y lucha por vos también y te espera con los brazos abiertos, ¡COMPAÑERA!.

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