¿No será el momento de replantear algunas formas de explotación del campo uruguayo?

La empresa privada productora de alimentos buscará siempre optimizar sus ganancias por encima de su función social pues es su naturaleza

Teniendo en cuenta las últimas movilizaciones (generadas alrededor de una serie de terratenientes, grandes y pequeños productores rurales y comerciantes relacionados a este sector) que plantean la necesidad de rentabilizar más sus producciones agrícola-inmobiliaria-ganaderas nos preguntamos si la respuesta real está en bajar el precio del combustible, modificar cotización del dólar, rebajar prestaciones sociales a los más necesitados, aumentar las horas de trabajo de los peones de campo.

Deberíamos buscar respuestas en las actuales formas de producción y explotación, muchas de ellas obsoletas.

Deberíamos reformular la matriz energética para abaratar los costos de electricidad y transporte.

Posiblemente el problema sea estructural y deban plantearse otras relaciones de producción más avanzadas y modernas.

Intereses ¿empresariales o comunitarios?

Es por lo expuesto que la gran pregunta que nos hacernos (como la sociedad avanzada que pretendemos ser) es si la actual estructura de explotación agrícola-ganadera debe responder a intereses empresariales de lucro particular (como hasta ahora) o ha de ser un servicio que piense en la comunidad, garantizado por el Estado.

Si creemos que la segunda opción es la adecuada, porque entendemos que el derecho a la alimentación es un derecho humano universal, se hace evidente que deben dejarse de lado todos los insumos –especulativos– que encarezcan el precio del producto final, a la vez que se garantice a quienes producen estos bienes una vida digna que los estimule a continuar ejerciendo sus oficios, abonados con años de experiencia.

Aquí entra en cuestión si la mejor forma de producir alimentos es un tipo de agricultura horizontal de monocultivos y una ganadería extensiva en inmensas unidades de explotación u otra que se adapte a las ofertas naturales que ofrece cada región del país.

¿Uruguay ha de ser un país agrícola que se especialice en grandes extensiones de monocultivos destinados a la exportación, aprovechando precios favorables de mercados internacionales?

¿Uruguay ha de ser un país que engorda ganado para exportar o debería agregar un valor industrial a ese proceso natural, tal como hacen los países que nos compran ese ganado en pie?

La actual estructura de tenencia de las tierras

Un factor importantísimo que debemos plantearnos es si la actual estructura de tenencia de la tierra es eficiente en el SXXI o si lograríamos una mayor y mejor producción si esas grandes extensiones (que hoy detentan familias y empresas) son divididas en unidades menores para ser autogestionadas y trabajadas por productores agrarios especializados, conocedores de su entorno natural inmediato y que, además, puedan desarrollar proyectos de vivienda en el mismo lugar donde producen.

Es necesario reflexionar y pensar como un país independiente y no a espejo de ejemplos que nada tiene que ver con nuestra realidad.

Vivimos en un país que podrá porporcionarnos alimentos y agua potable de calidad a precios accesibles si somos capaces de transformar su matriz energética, su obsoleta estructura de tenencia de tierras, modificando sus relaciones de producción y dando mayor participación al Instituto Nacional de Colonización, ampliando sus alcances.

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