Guerra jurídica + Guerra mediática = Destrucción de imagen pública

LaGuerra jurídica se utiliza en conjunto con la “Guerra mediática” sostenida por potentes medios de comunicación de masas (falsas noticias, publicidad, acusaciones sin pruebas en redes sociales, etc.) para ejercer una enorme presión pública con un objetivo fijado. Tal ataque persigue debilitar la determinación del enemigo, minar su imagen pública y evitar que sus miembros accedan a cargos de relevancia o bien los abandonen.

Esta metodología electoralista es la más utilizada en una campaña orquestada para desacreditar adversarios. Nelson Mandela (Sudáfrica), Lula (Brasil), García Linera (Bolivia), Rafael Correa (Ecuador) y Raúl Sendic (Uruguay) son típicos ejemplos de esa manipulación jurídico-mediática, de sus diversas potencialidades y de su dudosa efectividad en el mediano plazo.

A este casamiento jurídico-mediático se le clasifica como ataque tridimensional:

  1. Dimensión Geográfica.  Los abogados eligen el campo de batalla.
  2. Dimensión legal. Huecos legales o leyes que se adapten a la acusación prefabricada
  3. Dimensión propagandística. Medios de comunicación y redes sociales crean una presunción de culpa con acusaciones mediáticas sin aportar pruebas.

Dimensión Geográfica

Los abogados eligen el ‘campo de batalla’ más ventajoso o bien intentan llegar al tribunal que mejor se adapte (por conocer la empatía político partidaria de un juez, un fiscal, por ejemplo)  a sus objetivos de exterminar a su opositor.

Dimensión Legal. Huecos legales o leyes que mejor se adapten a una acusación prefabricada

Primero se busca una acusación como excusa que cumpla con requisitos mínimos (que pueda presentarse ante investigadores de ‘crimen organizado’, por ejemplo; así pueden incluirse estas dos palabras -casi condenatorias- en los titulares de los grandes medios, que rematarán la operación)

Si no existiera una ley que contemplara la acusación prefabricada, se buscará un “agujero jurídico” u otra que contenga la ambigüedad necesaria para hacer efectiva la acusación de marras.

Dimensión propagandística. Medios de comunicación y redes sociales crean una presunción de culpa con acusaciones mediáticas sin aportar pruebas.

Esta tercera dimensión de la operación consiste en el papel que desempeñan los medios de comunicación implicados y las organizaciones que actúan en redes sociales al propagar falsas noticias.

La cobertura mediática basada en episodios que no sucedieron o sucedieron de otra manera que la relatada (postverdad) -sin aportar prueba alguna- terminan en demandas penales previamente preparadas.

Es una forma contemporánea de perversión de la democracia, en la que se usa lo que debiera garantizar el Estado de derecho, como arma de guerra para aniquilar el enemigo, cuando no se lo puede destruir políticamente, en condiciones de disputa equitativa”. Emir Sader

Los principales objetivos son:

  1. Construir vulnerabilidad en el adversario
  2. Forzar la aceptación social de estas antidemocráticas prácticas.
  3. Poner en tela de juicio el papel de la política para construir democracia
  4. Transformar valores democráticos en simples objetos mediáticos.

Para lograr estos objetivos se utilizan varios artilugios:

  1. Manipulación del sistema legal con apariencia de legalidad, para fines políticos.
  2. Instauración de procesos judiciales sin ninguna base legal, con cualquier pretexto.
  3. Abuso del derecho con el objetivo de perjudicar la reputación de un adversario.
  4. Promoción del desconcierto y de la desilusión en sectores del pueblo.
  5. Promoción de acciones judiciales para desacreditar al oponente.
  6. Influir en la opinión pública usando la ley para difundir publicidad negativa.
  7. Judicialización de la política valiéndose de la ley para buscar medios y fines políticos.
  8. Descripción de las acciones de los enemigos como inmorales e ilegales, con el fin de frustrar sus objetivos.

“Las derechas de nuestra región lo han adoptado en los últimos años como mecanismo predilecto para derrotar gobiernos populares y denostar a sus dirigentes, con el objetivo de suplantarlo en el gobierno, encarcelarlos o por lo menos desprestigiarlos cruelmente. Y en esta guerra hacen uso indebido de instrumentos jurídicos para fines de persecución política, destrucción de imagen pública e inhabilitación de un adversario político. Combina acciones aparentemente legales con una amplia cobertura de prensa para presionar al acusado y su entorno (incluidos familiares cercanos), de forma tal que sea más vulnerable a las acusaciones sin prueba”.  

El uso indebido de instrumentos jurídicos y mediáticos con fines de persecución política, para destruir la imagen pública o para inhabilitar a un adversario político, busca lograr que el adversario pierda apoyos populares y desarticular cualquier posibilidad de reacción.

Acusaciones frívolas, planteo permanente de que todo sigue una lógica amigo-enemigo, desmoralización del adversario, uso de recursos inmorales o amorales, poner al adversario como inmoral, deconstruir su imagen hasta hacerla irreconocible. Todas ellas son armas muy utilizadas en la guerra jurídico-mediática.

“El objetivo no es solamente la persecución política. Este tipo de guerra sucia está siendo utilizada también a escala mundial en gobiernos con proyectos económicos neoliberales para distraer y dividir a los sectores sociales que se ven afectados críticamente por estas políticas”.

“Uruguay padeció a principios del siglo XXI una crisis política, social y económica (conocida como ‘la crisis de 2002’) que puso en jaque la representación política anterior que había aplicado las reformas neoliberales. No obstante, a diferencia de lo que sucedió en países como Ecuador, Bolivia y Venezuela, esa crisis no fue asimilada a una crisis simbólica de los medios tradicionales. Sí hubo críticas desde ciertos sectores vinculados a organizaciones de la sociedad civil y del Frente Amplio contra ellos, pero no se sostuvieron en el debate público masivo”.

“Los medios dejaron de ser solo escenarios del debate público y se volvieron también objeto de él”.

(Fuentes: Lawfare Institute / Nolawfare.com / Página 12 / Wikipedia)

 

 

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